Los perros son animales cariñosos y sociales a los cuales se les puede acariciar y tocar sin esperar una mala reacción. Sin embargo, esto no siempre es así; hay zonas con las que debemos tener especial cuidado y tampoco cualquier momento es el adecuado.
Desde Boutican, te daremos algunos consejos para que sepas cuáles son las señales que debes interpretar de su lenguaje corporal y en qué zonas prefiere que lo acaricies.

Señales de receptividad a mimos y caricias
- No mirarte de frente, darse la vuelta delante de ti, lamerse el hocico y bostezar con frecuencia. Estos pueden ser claros indicadores de la incomodidad del perro y de las pocas ganas que tiene en ese momento. A esto se le puede añadir además, la indiferencia, en caso de que aun así lo acariciemos.
- Alejarse, agachar las orejas, colocar el rabo entre las piernas o tumbarse boca arriba. Estos signos pueden ser sinónimo de disgusto y de agobio, por lo que son límites que no debemos sobrepasar.
- Una postura rígida, gruñidos, enseñar los dientes e incluso intentar morder. Se trata de alertas claras que indican que hemos sobrepasado sus límites. El perro podría mostrar agresividad en caso de ignorar estos gestos.
¿Qué zonas son las favoritas de tu perro?
Sabiendo que cada perro es completamente diferente y que algunos pueden ser más sociables y cariñosos que otros, hay zonas con las que es difícil fracasar en cuanto a caricias y mimos. Por el contrario, también existen áreas más delicadas y con las que deberemos tener cuidado. Algunas de estas son:
- La zona entre la cabeza y el lomo. Este es el lugar más básico por el que empezar las caricias, difícilmente fracasarás en tu intento de agradarle.
- El pecho, el lateral y la parte trasera de las orejas son puntos clave. Son las partes en las que el perro notará más placer, acarícialas suavemente dibujando círculos en cada zona.

- El cuello, la barbilla y las axilas. Estas áreas no son tan comunes y dependerá mucho de cada animal. Para algunos perros pueden resultar agradables, aunque te recomendamos que no empieces tus mimos por aquí.
- Las patas, la base del cráneo, el hocico o la cola. Son zonas más delicadas, ya que tocarlas puede significar que tu perro lo interprete como una amenaza. No es aconsejable acariciarlas a no ser que tengas mucha confianza con el animal y lo conozcas muy bien.
Si al acariciar a tu mascota ves o notas algo extraño en su piel o pelaje, acude a Clínica Veterinaria Alqueries.