El dilema de la eutanasia en mascotas: un acto de amor que puede generar culpabilidad

¿Cuál es el procedimiento en la eutanasia?

Ante una situación tan complicada, conocer cómo funciona la eutanasia, en qué consiste y cuándo ha llegado el momento de recurrir a ella puede tanto ayudar a evitar el sufrimiento innecesario de las mascotas por el miedo y la indecisión de sus propietarios como prevenir situaciones traumáticas para estos últimos.

Al momento de la eutanasia se anestesia primero al paciente para que este en completo estado de relajación y confort, luego el veterinario inyecta el eutanasico.

¿Cómo saber cuándo ha llegado el momento?

Aunque se conozca el procedimiento, lo cierto es que tomar la decisión de la eutanasia es extremadamente complicado. Si bien hay casos en los que son las propias familias las que proponen primero el procedimiento con la intención de evitar el sufrimiento de la mascota muchas otras quieren alargar la vida del animal por el miedo a pasarlo mal  y sin percatarse del pesar real del animal. Ante eso, existen diversas cuestiones a tener en cuenta.

Los animales no manifiestan el dolor igual que los seres humanos, e incluso la forma de expresarlo difiere según la especie, de ahí la importancia de atender al consejo veterinario para valorar objetivamente la situación. Estos ayudan a ver las señales que indican si el animal sufre, que pueden ir desde el incremento de la frecuencia respiratoria hasta el aislamiento, la apatía o la inanición. «No tienen por qué chillar ante el dolor, algunos se esconden».

Para observar si mantienen una calidad de vida digna, existe una escala basada en siete categorías que deben puntuarse del uno al diez: la ausencia de dolor, el apetito, la hidratación, la higiene, la felicidad, la movilidad y si la mascota vive «más días buenos que malos». Obtener más de 35 puntos es un buen indicativo para continuar proporcionándole cuidados paliativos en lugar de optar por la eutanasia.

Estar presente o no, una decisión personal

Estar presente o permanecer fuera de la sala durante la eutanasia es la segunda de las decisiones más complicadas a las que se enfrentan muchos propietarios. Todas las opciones son posibles, pues se permite a las familias desde acompañar a la mascota solo en la sedación hasta quedarse a lo largo de todo el procedimiento o no formar parte de él en ningún momento.

La posible culpabilidad tras la eutanasia

Aunque no sucede en todos los casos, sí es común que, tras la eutanasia, muchos propietarios sientan culpabilidad. La reacción emocional es diferente a la de una muerte natural y es cierto que se puede generar un sentimiento de culpa en el dueño, que es quien toma la decisión. Recuerda que evitar un sufrimiento innecesario es el último y más grande grande acto de amor para con tu mascota.

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